Pieles

Este breve texto poético fue seleccionado y publicado en la antología "Rituales", en el marco de la Tercera Convocatoria (2025) organizada por Radio Futura 90.5: "Cartas y Postales". 

Pieles


Al frente de una plaza gigantesca

con muchos tonos de verde 

se eleva un edificio negro y sobrio.

Desde la plaza puede verse el edificio

y desde el edificio puede espiarse la plaza.

En el frondoso pulmón de ciudad

hay unos bancos anchos 

con lugar para apoyar la espalda 

o la mochila. 


Llego a esta plaza 

y como todos los días

en uno de esos bancos empiezo a mudar la piel. 

Como todos los días se desprende la piel 

que tiene manchas de curiosidad

y marcas de imaginación e ingenio. 

Se cae al piso

se desliza

sin hacer ruido, nada de ruido.

Y la dejo morir por algunas horas.


Dejo en esta plaza la piel

que quiere escribir poesía, 

y la reemplaza la que tiene que ingresar números

en una pantalla

hasta bien entrada la tarde.

Es solamente por algunas horas…


                                                   Entonces miro el reloj.

Cierro y guardo el libro,

y empiezo a deslizarme incómodo

en la piel nueva. 

Ya es hora de entrar al edificio

que está enfrente de la plaza

y desde dónde puedo espiar 

la piel que quedó

en uno de esos bancos anchos.

 

Entre el Olvido y el Óxido: Gran Capitán

Fue un día de semana, tarde en la madrugada, cuando conocí a “El Gran Capitán”. Testigo mudo y abandonado de un pasado próspero y luminoso, este reconocido transporte ferroviario, como tantos otros, hoy descansa en silencio en un enorme descampado ocupado por otros de su tipo. Entre el olvido y el óxido.

Éramos cuatro y nos habíamos encontrado en una plaza fría y oscura, a algunas cuadras de la Estación. A lo lejos podían escucharse las bocinas de las locomotoras que salían empezando el recorrido. Caminamos bordeando una línea imaginaria, confusa pero definida, dejándonos guiar por el que más conocía la zona. En un punto, después de habernos movido bastante más de lo que había calculado como necesario, alcanzamos un alambrado grueso que se extendía hasta más allá de lo que podía verse a simple vista. Y de pronto nos detuvimos en seco.  

“Mirá para ahí abajo”, me dijeron, acompañando un leve movimiento de cabeza. El agujero en el alambrado pasaba completamente desapercibido si no sabías lo que estabas buscando. “Vamos, rápido”. Pasamos uno atrás del otro, veloces, en cuclillas, directo hasta un paredón que ofrecía cobertura contra las luces de la Estación. Haciendo un gesto con la mano y aprovechando los ruidos de fondo, alguien susurró: “allá están los trenes”.

Desde donde estamos, a lo lejos pero no tanto, podemos ver la escena completa: hay obreros, pasajeros, maquinistas, policías, y algún que otro indigente. Un poco más acá, filas de trenes que esperan con calma a que los enciendan para que puedan empezar sus viajes diarios. Algunos tienen las luces prendidas, otros no. En algunos hay gente caminando adentro. Y entre lo nuevo, lo antiguo, el pasto crecido y un grupo de personas agachadas en la oscuridad, encontré a El Gran Capitán.

Ya muy lejos de su máximo esplendor, este vehículo de acero supo conectar la Capital Federal de Buenos Aires con la Capital de Misiones, Posadas, en un recorrido de más de mil kilómetros. Lamentablemente, el servicio fue interrumpido de forma definitiva el 11 de Noviembre de 2011, y aún hoy en día no hay planes para su reactivación. Esto no detiene al deseo, sin embargo, y son muchas las personas que todavía recuerdan con cariño a esta locomotora histórica, mientras esperan, con la paciencia de los trenes, el día en que vuelvan a verla correr entre rieles.

Sonidos de Horror: Stalaggh

Uno de los proyectos musicales más originales, misteriosos, perturbadores e inquietantes que conozco se llama Stalaggh, y su fama no proviene únicamente de su sonido: las increíbles historias y teorías que giran alrededor de este grupo definitivamente actúan como potenciadores de su imagen.


 
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Las identidades de sus integrantes se desconocen, pero hay quienes sostienen que su formación incluye a varios músicos consagrados y reconocidos. Tampoco se sabe con exactitud de dónde provienen; se supone que de algún sitio “entre Bélgica y Holanda”. Y, presuntamente, se formaron con el objetivo de transmitir y expandir el nihilismo y la misantropía, aunque obviamente esto tampoco está confirmado. Lo único seguro es que se toman su anonimato muy en serio.

El núcleo del proyecto es la forma en la que la crean sus grabaciones y sus discos: los miembros de la banda trabajan con pacientes de hospitales psiquiátricos -quienes muchas veces tienen pasados muy violentos y controversiales- y les dan una única indicación: gritar. De esta manera buscan capturar lo que consideran que es el “verdadero dolor y sufrimiento humano”. Estos sonidos posteriormente son utilizados como elementos centrales de los álbumes. E incluso, uno de los pacientes que estuvo presente en más de una grabación, luego de pasar por un episodio psicótico, realizó parte del arte gráfico de la banda.

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Sin embargo, como anticipé al comienzo, nada de todo esto está confirmado y el grupo se mantiene muy cómodamente en el misterio de su preciado anonimato. Lo que queda es, simplemente, atreverse a escuchar la discografía, y permitir que el miedo y el horror nos entren por la piel.


 


Urbex: Uribelarrea

En una breve escapada de fin de semana visitamos Uribelarrea, una localidad ubicada en el partido de Cañuelas, en la provincia de Buenos Aires. Y como siempre, no perdimos la oportunidad de buscar lugares abandonados para investigar y hacer un poco de Urbex. 

En la zona existió un cementerio que se inauguró en 1926 y supo ser central para las localidades aledañas. Sin embargo, con el paso del tiempo y por diversos conflictos administrativos (aparentemente, entre jurisdicciones), la necrópolis cayó en desuso y finalmente en abandono. De sus construcciones originales solo queda el portal de acceso, y una única bóveda vacía, perteneciente a la familia Espina-Suárez.  


 

Un poco más tarde y a algunos kilómetros, encontramos una serie de vagones de tren en el medio de un descampado, destruidos, oxidados y rodeados de maleza descontrolada. De alguna manera, sin embargo, todavía conservaban la dignididad y la impronta de las grandes máquinas ferroviarias.